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Miércoles, 17 Abril 2013 14:43
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Medicina Integral Comunitaria, su influencia en nuestra práctica médica

(Grupo Franja) En 1957, Cuba ocupó el tercer lugar en América Latina y estaba por delante de países europeos como Reino Unido o Finlandia en términos de médicos y odontólogos per cápita (Cuba pre-revolucionaria). El anuario estadístico de la ONU ya no publica estas estadísticas, lo que no permite comparar al sistema de 1957 con el actual. Cuba tiene una población de 11.242.621 habitantes y para el año 2000, el número de médicos sobrepasaba a los 66.000 (un médico por cada 170 habitantes).

 

En 2005, los gobiernos de Venezuela y Cuba graduaron en la isla cubana a 200.000 médicos, para satisfacer la demanda sanitaria en países pobres. El DANE estimó para 2009 que en Colombia había un poco más de 45 millones de personas. Además, existen 70.000 médicos para atender a 46 millones de habitantes, es decir 13 médicos por cada 10 mil habitantes, indicó el Dr. William Reyes Serpa, decano de la Facultad de Salud de la Universidad de Santander.

 

A su vez, en Venezuela, en diciembre de 2011, se graduaron 8.250 médicos integrales comunitarios para sustituir de forma progresiva a los 18.000 médicos cubanos que existen actualmente en el país, bajo la misión Barrio Adentro, implementada en 2005 por el gobierno para cubrir el déficit de profesionales de la salud, que en la actualidad supera a 42%, producto de la migración de cerca de 30.000 médicos venezolanos en los últimos años.

 

El Programa de Formación en Medicina Integral Comunitaria, instalado hace cinco años por una misión cubana y aún en manos de instructores de la isla, es un programa enmarcado en la política de Estado, donde se otorgan funciones preventivas y curativas básicas, en estudios de epidemiología, vacunación y labores limitadas en el primer nivel de atención.

Este año, los médicos integrales comunitarios pasaron a ser formalmente reconocidos con la reforma de Ley del Ejercicio de la Medicina con mismo rango que doctores en ciencias médicas y médicos cirujanos, y no tendrán restricción legal para entrar en postgrados, realizar tratamientos y cirugías sofisticadas.

 

La presencia de médicos comunitarios en hospitales públicos es un hecho desde hace más de un año pero su alcance ha estado limitado por los jefes de servicio y ha sido motivo de polémica en la comunidad médica. El vicerrectorado académico de la Universidad Central de Venezuela refiere “la obtención de un título inexistente en la legislación venezolana”. Asegura que esta carrera surgió como “una decisión política y de ninguna manera, asistencial, profesional o académica”. Ya que no cumplen un proceso de admisión al programa, no se evaluan para probar sus capacidades y la formación bajo un pensum de estudios que no cumple las exigencias profesionales de la medicina tradicional. Ante lo cual plantea un análisis y evaluación detallada de la formación que les fuera impartida, y la búsqueda de posibles soluciones académicas.

 

En la Revista Humanidades Médicas, Ciudad de Camaguey, Cuba, se publicó un estudio realizado entre enero y abril de 2011, sobre la carrera de Medicina Integral Comunitaria. Los resultados mostraron que los profesores tenían una pobre experiencia docente y poca competencia comunicativa. Además, existían fallas con el uso de los medios de enseñanzas y los métodos de evaluación. En India, por la escasez de personal médico, adoptaron un programa similar al de los médicos comunitarios. A dos años de su implementación, se ha demostrado no solo que no mejoran la salud de sus pacientes, sino que incluso la perjudican. En el análisis, no pudieron realizar siquiera 10% de preguntas pertinentes a pacientes según protocolo, realizaban procedimientos errados hasta 80% de los casos y prescribían más medicamentos de los requeridos, en comparación a los médicos con planes de estudio formales de seis años.

 

Por otro lado, la Universidad Central de Venezuela denunció públicamente la discriminación por parte del Ejecutivo Nacional en la asignación de plazas de trabajo en los centros hospitalarios del país, impidiendo a los egresados de Medicina, que pudieran ingresar a los puestos de trabajo en ambulatorios rurales del área metropolitana reservada solo para egresados del Programa de Medicina Integral Comunitaria.

 

La discriminación se ha extendido al reconocimiento del cumplimiento del Artículo 8 por parte del Ministerio del Poder Popular para la Salud, evidenciado en la modificación de las características de las plazas disponibles sujetas al reconocimiento de ambulatorios rurales, creando el ejecutivo nacional un sistema de salud paralelo.

 

Ante este panorama y la realidad en la prestación deficiente en salud de algunos de los países latinoamericanos, el cierre de Empresas Promotoras de Salud (EPS) que anuncia el Ministerior de Salud de Colombia, el abuso del sistema tarifario, el cierre de Instituciones Promotoras de Salud (IPS) por iliquidez, etc, la crisis en salud, es evidente y en aumento, que serán de las plazas de trabajo disponibles, para los médicos egresados, por ejemplo, de universidades colombianas, legales y formalmente constituidas? (Carlos Alberto Calle V., MD, FACS. Editorial Revista Franja Ocular No. 80. 2012)

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